Las Reglas de Juego

A mi me parece estupendo que tengas una gran idea, el valor y la fuerza de trabajo para ponerla en marcha, y que obtengas una notable recompensa económica por ello. Es más, si esa idea es útil, me gusta además que el reconocimiento social sea equivalente.

Ahora, con las mismas reglas que todos.

Que si triunfas sea por tu idea, no gracias a esclavizar a nadie, ni aquí, ni en ningún otro sitio. Ni en tu empresa, ni utilizando consultoras para esquivar Convenios colectivos gracias a una situación de crisis en la que las personas tienen que trabajar aunque sea cobrando apenas. Ni en tu empresa, ni fabricando en países subdesarrollados. Porque si legitimamos que uno puede utilizar ese tipo de argucias para enriquecerse, vas a acabar queriendo que existan esas situaciones. Te va a encantar la crisis, te va a encantar el subdesarrollo, los vas a fomentar, porque pensarás que son el vehículo para tu triunfo. Empezarás a decir cosas como “siempre habrá pobres”, empezarás no solo a creértelo, sino a poner todo tu empeño en que sea así. Porque a la buena vida uno se acostumbra pronto y la empatía con otras personas es fácil de perder. A veces ni siquiera hace falta porque nunca se tuvo.

A mi me parece estupendo que tu idea llegue a todas partes, que enriquezca a otros con su utilidad, que sea global. Pero si operas en un mercado donde las reglas de juego regulan un Estado de Bienestar, si quieres vender ahí, tienes que tributar ahí por los beneficios ahí obtenidos. Y estamos en las mismas de antes. No valen trampas. Porque si trampeas, querrás que siga existiendo la posibilidad. Presionarás para que las leyes tengan agujeros para que tu Gran Empresa se escape, mientras los pequeños comerciantes tienen que sostener como puedan ese sistema… hasta que se caiga. Y si no te compensa, no vendas ahí. Si lo haces, colaborando como todos.

Lo releo y suena tan obvio…

Pues no, no es tan obvio. La avaricia rompe el saco.

Un pensamiento en “Las Reglas de Juego

  1. Gonzalo

    Y no pasa nada si no te interesa vender ahí. Seguro que hay un millón de otras empresas que sí que quieren hacerlo.

    Responder

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