El imperio de los cobardes

La cobardía (intrínseca o aprendida) vuelve al pobre conservador, y ese conservadurismo le mantiene siempre pobre.

Hacemos estupideces, cada día, por inercia. Una, otra, otra vez: Una inercia alimentada por el miedo a destacar (para mal), a que otro nos juzgue y su juicio nos cause algún mal, miedo a nuestra propia mediocridad, miedo a que se nos vea y que no demos la talla.

Cada vez que alguien decide no protestar ante una injusticia, cada vez que mira para otro lado, cada vez que, incluso a sí mismo, culpabiliza a la víctima con tal de no afrontar el reto que supone trabajar para solucionar el problema de fondo, vamos construyendo una realidad peor.

Cobarde. La cobardía es una de las características que más repelen en una persona. Sí, puede que te permitan estar en ese grupo porque eres de los que no dan problemas, pero no es por ti, es porque eres fácil de utilizar. Dejas de ser persona para ser carnaza, carnaza voluntaria.

Nos preguntamos cómo ganan una y otra vez los conservadores en países llenos de pobres (pobres con trabajo o sin él). Porque nos hemos vuelto cobardes.

Esos conceptos “modernos” como la resiliencia, son asumidos por un público pobre de filosofía para, no ya soportar situaciones adversas, sino adecuarlas al sistema diario como algo normal o incluso deseable. Sistema podrido que hace bueno lo malo.

Nos faltan perspectivas. No queremos levantar la mirada por miedo a ver en qué nos hemos convertidos. Sentadito en tu sitio, haciendo como que trabajas, entregando lo mínimo, una obra mediocre, “cumpliendo”, para llegar a casa, enchufarte la tele, la comida, los niños… una existencia miserable. Nos convencemos: “está bien, hago lo que puedo”, porque no queremos encarar el hecho de que es así de triste gracias a nosotros, gracias a nuestra negativa a levantarnos y cambiarla.

Cobardes. Cobardes y vagos. Los condenados a vivir a base de alimentarse con los éxitos de otros, de los mismos a los que les echan una carga mayor encima, sin jamás agradecerles nada.

Hay humanos que son mucho más sanguijuela que humanos. Y el mundo sigue adelante. Pese a ellos. Y seguiremos trabajando para mejorarlo. Pese a ellos. Y para ellos también, es así.

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