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El monstruo compartido

Arrojar un bebé a la basura, para que muera ahí, para que desaparezca. Es monstruoso, claro que lo es. Y pasa muy a menudo.

El abandono es una forma de maltrato infantil. Una cuarta parte de todos los adultos manifiestan haber sufrido maltratos físicos de niños. Una cuarta parte.

Es un problema generalizado, no algo que puede atribuirse a un monstruo incomprensible sin más. Eso no soluciona nada.

Ahora, en el caso de Mejorada, empiezan a verse factores que acompañan a ese abandono: situación socioeconómica complicada, miedo a perder el trabajo, otros hijos, falta de apoyo del padre, tensión y discusiones familiares por el nacimiento. No sabemos si hubo depresión post parto, no sabemos casi nada, solo sabemos un poco de lo que acompaña a la situación, no podemos juzgar como si con esa sentencia solucionáramos algo. No vale decir: Yo la enterraba, pena de muerte, cadena perpetua, bla bla bla, y quedarse tan tranquilo quitando el problema de en medio al individualizarlo.

No solucionas nada. Sigue habiendo uno de tantos niños abandonado. 3 hijos que se quedan sin madre si la encarcelan, viviendo con un padre que no quiere más hijos y a saber si quería los que ya tiene. Y sigue pasando lo mismo en muchos más casos, en muchas más familias, cada día, en todo el mundo.

El enfoque que anima a hacer la OMS para prevenir el maltrato infantil es multidisciplinar. No es solo está la pobreza, que por supuesto influye (la tasa de homicidios de niños es el doble en los países de bajos ingresos que en los de altos ingresos), también la desigualdad, que puede darse en países desarrollados como el nuestro. Y el nivel general de violencia en la sociedad, como indica UNICEF. En EEUU o México el índice de mortalidad de menores por maltrato físico es más elevado, con cifras 10 o 15 veces mayores que en el resto de las naciones desarrolladas.

¿Cómo solucionarlo, cómo reducirlo? ¿Queremos hacerlo? Porque cuesta esfuerzo y dinero y forma parte de una concepción solidaria de la sociedad. Claro que es monstruoso el caso concreto. Pero más monstruoso es no afrontarlo como sociedad y contentarnos con encarcelar y condenar a los autores, mientras esperamos a conocer el próximo caso.

(Sobre el caso concreto, uno de muchos: Hace un par de días un vecino alertó de lo que parecía el llanto de un bebé en un contenedor soterrado de basuras. Dos guardiaciviles consiguieron salvar al niño. Poco a poco se desvela que lo arrojó su madre, a los 10 días de vida, al verse sobrepasada por la situación, miedo a perder su trabajo, conflictos con el padre que no quería tener más hijos… http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/07/16/madrid/1437033514_383544.html)